Reseña: El hechizo de Ledesma
Sinopsis: Quince años después de abandonar Ledesma, Marta regresa al pueblo que juró no volver a pisar. Allí la esperan viejas heridas, amistades rotas y un pasado que nadie se atreve a nombrar. Cuando una sucesión de muertes sacude la aparente calma de la villa, los recuerdos comienzan a resurgir entre silencios, sospechas y verdades enterradas. Porque en Ledesma todos ocultan algo. Y hay secretos que, por mucho tiempo que permanezcan dormidos, siempre terminan despertando.
Opinión Personal: Ledesma nunca ha sido un lugar desprovisto de tragedias. Buen conocedor de ello es Mauro, un expolicía que trata de sobrellevar el día a día lo mejor que puede tras un desgraciado accidente que lo marcó para siempre y que no deja de atormentarlo. Y, como si fuera poco, en el pueblo comienzan a sucederse, prácticamente de la noche a la mañana, una serie de asesinatos cuyo patrón y cuyas víctimas lo conducen directamente hacia el pasado; un pasado que, lejos de haber quedado atrás, se ha alimentado del odio y ahora convierte en posibles sospechosos a todos los que lo rodean. Porque hay acontecimientos que no solo se niegan a morir con el paso del tiempo, sino que permanecen agazapados, esperando el momento oportuno para regresar y asestar su golpe final.
Antes de continuar, quiero darle las gracias una vez más a
Begoña Gallego, a quien, como ya sabréis, he tenido el placer de leer y reseñar
en todas y cada una de sus obras. Y esta nueva novela no ha hecho más que poner
de manifiesto, una vez más, su habilidad, su talento y su gran capacidad como
escritora. De verdad, os recomiendo que le echéis un vistazo a su trabajo y,
por supuesto, que no dejéis pasar esta novela, porque os aseguro que no os va a
decepcionar. Y ahora sí, continuemos con la opinión.
Todo comienza con Mauro, uno de nuestros protagonistas,
quien, como ya he indicado al principio, sufrió un acontecimiento que
prácticamente destruyó su vida. Desde entonces, vive obsesionado con lo
ocurrido y apenas mantiene contacto con nadie más allá de su antiguo jefe, el
excomandante Fermín. Este último conoce muy de cerca el pasado y el sufrimiento
de su antiguo compañero y, nada más iniciarse la historia, verá cómo su trabajo
se multiplica por cinco. Creedme, no exagero.
Pero Mauro no es el único que arrastra problemas del pasado.
También nos encontramos con Natalia, su expareja; Rafa, enemistado con él desde
hace tiempo y hermano de Marta, quien regresa al pueblo de manera repentina y
fue pareja de Mauro. Como podéis imaginar, un lugar donde todos parecen
esconder algún secreto se convierte en el escenario perfecto para un asesino
que demostrará un enorme ingenio e incluso cierta creatividad a la hora de
poner a todos en jaque.
Con cada nuevo asesinato, el cerco se irá estrechando y
aquello de lo que nadie quiere hablar terminará empujándolos hacia una verdad
que, por dolorosa que resulte, nunca ha dejado de existir ni de alimentarse del
rencor. Y lo peor de todo es que, conforme la historia avanza, queda cada vez
más claro que el asesino no piensa detenerse hasta acabar con todos ellos, en
todos los sentidos posibles de la palabra.
Si tuviera que destacar algo de la novela en primer lugar,
serían, sin duda, la ambientación y los personajes. El pueblo de Ledesma
termina convirtiéndose casi en un personaje más. La tensión que transmite
mientras avanzas en la lectura y vas visualizando el lugar junto a los
protagonistas ayuda muchísimo a introducirte en la trama sin apenas esfuerzo.
Y no os preocupéis por el ritmo ni por la acción, porque
ambos están muy bien equilibrados. El primero va incrementándose
progresivamente hasta alcanzar su punto álgido en las últimas páginas, aunque
entre medias encontramos algunos capítulos más pausados que permiten, por así
decirlo, tomar aire. Lejos de resultar innecesarios, estos momentos de calma
aportan detalles importantes y ayudan a completar y enriquecer la trama.
En cuanto a la acción, esta no se hace esperar. Cada uno de
los asesinatos resulta más escalofriante e ingenioso que el anterior. De hecho,
hubo uno en particular, ya hacia el final, que me puso la piel de gallina,
porque me recordó, salvando las distancias, a algunas de las trampas de la
película Saw. Y creedme cuando os digo que no es una comparación que
haga a la ligera.
Otra de las cosas que me han gustado mucho es cómo la autora
juega con la personalidad y el comportamiento de los personajes para mantener
al lector en constante duda. Una vez más, nos recuerda que lo más evidente no
siempre es lo correcto y que, en ocasiones, aquello que parece estar delante de
nuestros ojos puede ser precisamente lo que nos lleve por el camino equivocado.
Tengo que admitir que dudé muchísimo sobre la identidad del
asesino y, sí, finalmente me equivoqué. Y eso, para mí, siempre es un punto muy
positivo en un thriller: que consiga hacerte elaborar tus propias teorías,
cambiar de sospechoso una y otra vez y, finalmente, sorprenderte.
En cuanto al desenlace, me gustó mucho y, sinceramente, me
dejó incluso con ganas de más. No esperaba que todo terminara de esa manera,
pero precisamente por eso me sorprendió. Considero que no solo consigue cerrar
los diferentes cabos de la historia, sino que además aporta, por así decirlo,
algo extra que termina dándole una dimensión diferente a la trama.

